Kanjur y Tanjur el canon sagrado del budismo tibetano

 El Kanjur y el Tengyur (o Tengyur) son las dos grandes colecciones que forman el canon sagrado del budismo tibetano, aunque la tradición Bön posee su propia versión homónima basada en sus textos fundacionales.

A continuación, se detalla en qué consiste cada una de estas monumentales obras Kagyur y el Tengyur y sus diferencias fundamentales:

El Kagyur (La palabra traducida)

El Kagyur contiene los textos que se consideran las palabras directas del propio Buda (o del fundador Shenrab Miwoche en el caso del Bön).
  • Contenido: Incluye los Sutras (discursos y enseñanzas morales), los textos del Vinaya (reglas de disciplina monástica) y los Tantras (textos esotéricos y místicas de meditación).
  • Volumen: Suele constar de entre 100 y 108 volúmenes, dependiendo de la edición o monasterio que lo compile.

El Tengyur (Los tratados traducidos)

El Tengyur es la colección de comentarios, análisis y tratados teóricos escritos por grandes maestros, filósofos y eruditos indios y tibetanos para explicar el contenido del Kagyur.
  • Contenido: Abarca comentarios sobre los tantras y sutras, pero también tratados sobre filosofía (Madhyamaka), lógica, gramática, medicina, poesía y astronomía.
  • Volumen: Es mucho más extenso que el Kagyur, alcanzando generalmente los 224 volúmenes.

Comparación Directa

CaracterísticaKagyur (Kangyur)Tengyur (Tengyur)
Significado del nombre"La traducción de la palabra""La traducción de los tratados"
AutoríaAtribuido directamente al Buda o Ser SupremoMaestros, eruditos y filósofos posteriores
Naturaleza del textoRevelación espiritual y doctrina originalComentarios, filosofía, ciencia y lógica
Tamaño aproximado~100 a 108 volúmenes~224 volúmenes

La versión Bön de estos textos

Aunque el Kagyur y el Tengyur son mundialmente conocidos por el budismo tibetano, la religión ancestral Bön estructuró sus propias escrituras sagradas bajo los mismos nombres para preservar su identidad frente a la influencia budista.
En el Bön, el Kagyur contiene las enseñanzas que se cree dictó el buda primordial Tonpa Shenrab Miwoche, divididas en cuatro portales y un tesoro, mientras que su Tengyur recopila los comentarios de los primeros sabios de la antigua tierra de Zhangzhung.
Cómo se tradujeron estos textos del sánscrito al tibetano
La traducción del sánscrito al tibetano fue uno de los proyectos lingüísticos y culturales más rigurosos, masivos y organizados de la historia de la humanidad. Este proceso, que se extendió desde el siglo VII hasta el XIV, no fue una simple interpretación libre, sino un calco milimétrico que dio origen a un nuevo idioma escrito. 
El método sistemático empleado para lograr esta colosal hazaña se estructuró a través de los siguientes pasos:

1. La creación de un idioma para el Dharma

En el siglo VII, el rey tibetano Songtsen Gampo envió a su ministro Thonmi Sambhota a la India con una misión: estudiar los sistemas de escritura sánscritos. 
  • A su regreso, Sambhota creó el alfabeto y la gramática del idioma tibetano escrito basándose en las escrituras índicas.
  • El idioma fue diseñado específicamente con el propósito de traducir fielmente los textos budistas y capturar con precisión la compleja filosofía de la India. 

2. El equipo de traducción: Panditas y Lotsawas

Las traducciones nunca se hacían de forma individual; siempre trabajaban comités binacionales formados por dos figuras esenciales: 
  • El Pandita: Un erudito o maestro indio nativo que dominaba el sánscrito, la gramática y el significado filosófico o esotérico del texto original. 
  • El Lotsawa: Un traductor nativo tibetano que dominaba el sánscrito tras haber pasado años estudiando en monasterios de la India (como Nālandā). 
El método de trabajo: El pandita leía el sánscrito y explicaba minuciosamente el trasfondo y contexto del texto. El lotsawa buscaba o acuñaba los términos equivalentes en tibetano para asegurar que no se perdiera ni un ápice del sentido original. 

3. La estandarización del vocabulario (El Mahavyutpatti)

Para evitar que diferentes traductores usaran palabras distintas para un mismo concepto sánscrito, el Imperio Tibetano decretó a principios del siglo IX una estandarización lingüística obligatoria. 
  • Se creó un monumental diccionario sánscrito-tibetano llamado el Mahavyutpatti.
  • Este manual fijó por ley las equivalencias exactas. Por ejemplo, para el término sánscrito Pratītyasamutpāda (origen dependiente), se estableció rígidamente su traducción palabra por palabra al tibetano como Tendrel (rten cing 'brel bar 'byung ba). 

4. Traducción por "calco" gramatical

Los traductores aplicaron una técnica tan estricta que hoy en día se conoce como "traducción por calco". En lugar de adaptar el texto al estilo literario libre del Tíbet, forzaron la estructura del tibetano para que siguiera fielmente las raíces gramaticales, los prefijos y la sintaxis del sánscrito.
Dato asombroso: Gracias a esta extrema pulcritud, cuando los textos originales en sánscrito se destruyeron o se perdieron en la India debido a incendios e invasiones, los eruditos modernos han sido capaces de reconstruir la gramática sánscrita original exacta traduciendo los textos de vuelta desde el tibetano. 

5. Catalogación final en el Kagyur y Tengyur

Toda esta inmensa cantidad de manuscritos dispersos fue finalmente recopilada, editada y clasificada en el siglo XIV por el gran erudito Buton Rinchen Drub. Él separó formalmente las palabras atribuidas al Buda en el Kagyur y los comentarios de los sabios indios en el Tengyur, dando forma definitiva al canon que conocemos hoy en día. 
Qué ocurrió con los textos originales en la India
La desaparición de los manuscritos originales en sánscrito en la India es uno de los capítulos más trágicos de la historia cultural de la humanidad. Hacia el siglo XII y XIII, los textos originales budistas en sánscrito prácticamente se extinguieron en su tierra de origen, debido a una combinación de invasiones destructivas, transformaciones religiosas y factores climáticos
El destino de las obras originales se define por los siguientes factores:
1. La destrucción de las grandes universidades monásticas
El golpe definitivo a la literatura budista en sánscrito ocurrió a finales del siglo XII (especialmente en 1193) con las invasiones túrquicas lideradas por el general Bakhtiyar Khilji. 
  • Complejos universitarios colosales como Nālandā, Vikramashila y Odantapuri albergaban las bibliotecas más grandes del mundo antiguo. 
  • La biblioteca de Nalanda, conocida como Dharmaganja (el Tesoro del Dharma), contenía millones de manuscritos que recopilaban siglos de avances en filosofía, matemáticas, astronomía y medicina. 
  • Los invasores incendiaron estos complejos; las crónicas históricas de la época relatan que las bibliotecas eran tan inmensas que ardieron durante varios meses seguidos, reduciendo el conocimiento original a cenizas. 
2. El declive del budismo en la India
Incluso antes de las invasiones, el budismo en la India estaba perdiendo el favor de los reyes frente al resurgimiento del hinduismo y el crecimiento del jainismo. Al perderse el patrocinio real, los centros donde se copiaban y mantenían los manuscritos de hojas de palma o corteza de abedul se quedaron sin fondos. Sin monjes que se dedicaran a recopiarlos periódicamente, miles de textos simplemente se pudrieron debido al clima húmedo y los insectos de las llanuras indias.
3. El gran éxodo hacia los Himalayas (La salvación de los textos)
Ante la destrucción inminente, cientos de monjes y eruditos indios (panditas) huyeron desesperados de las llanuras hacia el norte, buscando refugio en las montañas. Al escapar, se llevaron consigo todos los manuscritos en sánscrito que pudieron cargar en sus espaldas. Sus principales destinos fueron: 
  • Nepal: Gracias a su clima y aislamiento, el valle de Katmandú resguardó valiosos manuscritos que se mantuvieron ocultos en colecciones privadas y monasterios durante siglos. 
  • El Tíbet: Los monjes tibetanos recibieron estos textos con veneración. Los almacenaron en las secas y frías fortalezas monásticas del altiplano, condiciones climáticas idóneas que impidieron su deterioro físico. 
4. Redescubrimiento moderno: Rahul Sankrityayan
Durante siglos, el mundo pensó que esos textos originales en sánscrito se habían perdido para siempre. Sin embargo, en la década de 1930, un legendario erudito indio llamado Rahul Sankrityayan viajó al Tíbet disfrazado de monje budista. 
  • Sankrityayan visitó monasterios remotos (como el monasterio de Shalu y el de Sakya) y descubrió que los monjes tibetanos habían guardado celosamente los manuscritos sánscritos originales en palos de palma del siglo VIII al XII. 
  • Fotografió miles de estos textos antiguos y los trajo de vuelta a la India, permitiendo que la comunidad científica recuperara tratados que se creían extintos. 
Hoy en día, las minuciosas copias en tibetano del Kagyur y el Tengyur sirven como un espejo perfecto. Gracias al estricto método de traducción que usaron, si un texto original en sánscrito se quemó en Nalanda, los lingüistas modernos pueden "retraducir" el texto tibetano al sánscrito original con un margen de precisión asombroso.