Estudio Cuerpo de Arcoíris (Jalü) desde perspectiva científica

El estudio del Cuerpo de Arcoíris (Jalü) desde una perspectiva científica y occidental presenta un desafío único. Al tratarse de un fenómeno postmórtem donde la materia física desaparece, la ciencia médica tradicional no ha podido monitorizar el proceso exacto en tiempo real con sensores de laboratorio. El férreo control político en el Tíbet moderno también obliga a que estos ritos de muerte ocurran en la clandestinidad. 

A pesar de estas barreras, existen investigaciones occidentales rigurosas de carácter antropológico, teológico y forense que han intentado documentar el fenómeno:

1. La Investigación Forense del Padre Francis Tiso (2000)

La investigación occidental más exhaustiva sobre el Cuerpo de Arcoíris fue liderada por el Padre Francis V. Tiso, un sacerdote católico estadounidense, teólogo de Harvard y doctor en Estudios Budistas por la Universidad de Columbia.
Comisionado por el Institute of Noetic Sciences (IONS), Tiso viajó al este del Tíbet en el año 2000 para realizar un estudio de campo exhaustivo sobre la muerte del maestro Khenpo A-Chö, ocurrida en 1998. 
  • Metodología: Tiso entrevistó de manera directa e independiente a múltiples testigos presenciales (monjes, médicos locales y pastores de la zona) para cruzar sus declaraciones. 
  • Hallazgos documentados: Los testigos informaron que, tras la muerte clínica del monje, su cuerpo de 82 años recuperó una piel rosada y tersa. El cadáver se colocó en su lecho envuelto en mantas amarillas. Durante siete días, el bulto debajo de las sábanas disminuyó drásticamente de tamaño a la vista de todos, sin emitir olor a descomposición. Al octavo día, al levantar las sábanas, el cuerpo físico había desaparecido por completo, sin dejar rastros orgánicos. El evento estuvo acompañado de fenómenos ópticos (arcoíris circulares) informados por habitantes de valles vecinos. 
  • Conclusión teórica: Tiso plasmó esto en su libro Rainbow Body and Resurrection (2016), donde plantea hipótesis que conectan la física cuántica, la transformación de la energía biológica a través de la meditación Tögal y la teología sobre la resurrección. 

2. El Vínculo Científico: El "Proyecto Tukdam"

Debido a la extrema dificultad de predecir y grabar un Cuerpo de Arcoíris en un laboratorio, la neurociencia occidental ha concentrado sus esfuerzos actuales en el paso previo e indispensable: el Tukdam. El Tukdam es un estado de meditación profunda que ocurre tras la muerte clínica (cese del corazón y la respiración), donde el cuerpo del yogui permanece erguido, fresco, flexible y sin signos de descomposición durante días o semanas. 
  • Estudio de Neurociencia (2021): Un equipo científico de la Universidad de Wisconsin-Madison, liderado por el famoso neurocientífico Richard Davidson, colaboró con el Centro de Investigación Médica Delek en la India para estudiar el Tukdam en tiempo real utilizando encefalogramas (EEG). 
  • El dilema científico: Aunque los dispositivos no detectaron ondas cerebrales convencionales después de las 26 horas de muerte clínica, los médicos occidentales siguen sin poder explicar mediante la biología tradicional por qué el tejido celular y los órganos de estos meditadores no sufren la necrosis ni el rigor mortis ordinario mientras permanecen en ese estado. Para la tradición Bön y Budista, el Tukdam es la fase de estabilización energética que, en su grado más alto, desencadena la disolución atómica del Cuerpo de Arcoíris. 

3. El registro histórico occidental

Los intentos de documentar este fenómeno por parte de occidentales no son nuevos. El jesuita italiano Ippolito Desideri, uno de los primeros europeos en vivir en el Tíbet en el siglo XVIII (1716-1721), dejó crónicas escritas expresando su asombro ante relatos de ascetas tibetanos cuyos cuerpos "se desvanecían en luz" al morir. Desideri, desde su perspectiva de la época, lo catalogó como milagros o misterios teológicos, pero dejó constancia de que el fenómeno formaba parte del tejido empírico de la cultura médica y espiritual del Tíbet. 
A nivel científico estricto, el Cuerpo de Arcoíris sigue clasificado como un "fenómeno anómalo basado en testimonios". La ciencia occidental acepta la veracidad de los testimonios de encogimiento o desaparición corporal, pero la explicación de si la materia orgánica puede transmutar completamente en fotones de luz continúa en la frontera entre la física teórica y el misticismo.