El estudio del Cuerpo de Arcoíris (Jalü) desde una perspectiva científica y occidental presenta un desafío único. Al tratarse de un fenómeno postmórtem donde la materia física desaparece, la ciencia médica tradicional no ha podido monitorizar el proceso exacto en tiempo real con sensores de laboratorio. El férreo control político en el Tíbet moderno también obliga a que estos ritos de muerte ocurran en la clandestinidad.
1. La Investigación Forense del Padre Francis Tiso (2000)
- Metodología: Tiso entrevistó de manera directa e independiente a múltiples testigos presenciales (monjes, médicos locales y pastores de la zona) para cruzar sus declaraciones.
- Hallazgos documentados: Los testigos informaron que, tras la muerte clínica del monje, su cuerpo de 82 años recuperó una piel rosada y tersa. El cadáver se colocó en su lecho envuelto en mantas amarillas. Durante siete días, el bulto debajo de las sábanas disminuyó drásticamente de tamaño a la vista de todos, sin emitir olor a descomposición. Al octavo día, al levantar las sábanas, el cuerpo físico había desaparecido por completo, sin dejar rastros orgánicos. El evento estuvo acompañado de fenómenos ópticos (arcoíris circulares) informados por habitantes de valles vecinos.
- Conclusión teórica: Tiso plasmó esto en su libro Rainbow Body and Resurrection (2016), donde plantea hipótesis que conectan la física cuántica, la transformación de la energía biológica a través de la meditación Tögal y la teología sobre la resurrección.
2. El Vínculo Científico: El "Proyecto Tukdam"
- Estudio de Neurociencia (2021): Un equipo científico de la Universidad de Wisconsin-Madison, liderado por el famoso neurocientífico Richard Davidson, colaboró con el Centro de Investigación Médica Delek en la India para estudiar el Tukdam en tiempo real utilizando encefalogramas (EEG).
- El dilema científico: Aunque los dispositivos no detectaron ondas cerebrales convencionales después de las 26 horas de muerte clínica, los médicos occidentales siguen sin poder explicar mediante la biología tradicional por qué el tejido celular y los órganos de estos meditadores no sufren la necrosis ni el rigor mortis ordinario mientras permanecen en ese estado. Para la tradición Bön y Budista, el Tukdam es la fase de estabilización energética que, en su grado más alto, desencadena la disolución atómica del Cuerpo de Arcoíris.